sábado, 20 de febrero de 2010

Jornada en Yaguarón

Según como veía mi mamá ese viernes de calor letal, me dijo a la noche, cuando volví del trabajo - Mañana vamos a cocinarnos en Yaguarón m´hijo, así que reza para que el calor no nos haga pasar una mala jornada.
Sólo atiné a decirle, ayna mamá, nada no te va hacer el calor, seguro que por ahi no hay ese calor que sentimos aquí. Y fueron a dar su curso de cierre del libro "Yo, Tu y la realidad" y según me comentaron después hicieron nuevamente en la capilla San Francisco, gente activa por lo visto.


Ya de vuelta ese domingo a la noche, con mis hijas esperando la vuelta de sus abuelitos los recibimos con el mismo afecto de siempre, a veces hasta parece automático nuestro, que bueno que ya volvieron pa, y siempre nos quedamos cortos en el afecto comparados con nuestras dos perras que su alegría sí, que es contagiante.

Cuando le pregunté a mamá que tal le trató el calor de Yaguarón, con un brillo en sus ojos me dijo, no vas a creer m´hijo que ese día se nubló y no sentimos ni un poquito de calor, fue un día muy lindo y la gente se prendió, se despejaron dudas y por la cantidad de gente hubo buenísima participación.

Siempre es así, me cuentan historias buenas, sorprendentes como este caso, otras malas, con poca participación o gente super alegre, siempre existe contrastes en los grupos que van, pero, en todos esos encuentros siempre los veo venir satisfechos por su trabajo. Hoy, nuevamente los estos preparando las cosas para partir, pues esperé una semana para escribir la odisea del fin de semana pasado. Nuevamente les pedí que me traigan archivos fotográficos de donde van y seguro que estaré compartiendo dichos momentos.

Que Dios los bendiga.